MUNDOS EXTRAÑOS

Iván de la Torre Amerighi, ABC Cultural. 15 de noviembre de 2003.

 Roberto Mollá. Netkombatiente 4. 2002

Roberto Mollá. "Netkombatiente 4". 2002

 

Ya vienen (madre) los valencianos. Ya llegan. Y traen bajo el brazo la revista Mundos, que ahora presentan, y una propuesta expositiva compacta en la resolución y los objetivos. Cinco artistas; cinco posiciones liminares ante esto que se ha dado en llamar la nueva figuración. Cinco proposiciones singulares que militan en un credo contiguo. Una nueva oportunidad de confrontar y comparar distintos ademanes regionales. Precisamente ahora, en un momento en que en la Sevilla artística se buscan horizontes y se evalúan afinidades. Y otra vez Sala de Estar convertida en espacio imprescindible para la interrelación entre lenguajes, géneros y generaciones.


Presenta Paco de la Torre (Almería, 1965) una serie de pequeñas obras que se manifiestan a modo de figuras humanas desnaturalizadas, casi metafísicos maniquíes, de arquitecturas tan esenciales que dejan de serlo para transformarse en escenografías; de fluidos esenciales que emergen más del sustrato imaginativo que de los resquicios del cuerpo. Teresa Tomás (Valencia, 1964) entre infografía y mecanografía; esto es, superando distancias y límites existentes entre espacios fingidos y vividos. Imágenes todas extraídas de la cautivante artificialidad del ordenador. Teresa ha dejado atrás cierta ironía, eliminando el bestiario de su particular mitología, decantándose ahora por paisajes lindantes con la ciencia ficción, mares no fluyentes, sino permanentes. Jöel Mestre (Castellón, 1966) asombra sin asombrar. A unos más que a otros. A quienes conocemos su versatilidad, su capacidad para aventurarse por nuevas sendas –pictóricas o escultóricas– no nos coge desprevenidos ahora algo tan distinto y distante de lo último que presentó en Sevilla hace tan sólo unos meses. Lienzos directos como La Pluie o La vejez de Mickey lo revelan como un excepcional dibujante. Es, a pesar de su juventud, objeto de admiración para muchos artistas noveles. Y eso ya es decir mucho.
 

Las obras de Jorge Tarazona (Madrid, 1974) parecen abrir una reflexión sobre los espacios de exposición artística. Sobre la función del arte en la actual sociedad. En interiores fríos, sobre paredes blancas o grises, cuelga obras que ni matizan, ni conmueven, ni condicionan el espacio a su alrededor. «¿Tan anodino es nuestro arte actual?», parece preguntarse. Quizás sí. Roberto Mollá (Valencia, 1966), por último, es sorprendente. También por desconocido. Una estética, mitad manga, mitad onírica y surreal, que se desparrama sobre papel milimetrado. ¡Qué contradicción!, ¡pautar los sueños, medir la imaginación! Debe ser esa mezcla entre ingenuidad, infantilismo, vesania y lascivia, lo que cautive en sus obras. No expone en galerías españolas. Pero los japoneses lo han descubierto. ¿Cuándo descubriremos nosotros a nuestros artistas?

Roberto Mollá. Jirafa Metaball. 2002

Roberto Mollá. "Jirafa Metaball". 2002